No es por lo que fuimos, es por lo que nunca seremos. No es porque no me quieras, es porque nunca tendrás el valor de hacerlo. No es porque no estuviste a mi lado en lo malo, es porque lo malo eras tu. Y no es porque esto sea un punto final, es porque nunca pusimos las comas.
Y aunque me digan que lo olvide, que no eras para mi, que encontraré a otro, que las cosas se van como han venido y que de sueños vivimos todas, yo viví mas que un sueño. Yo viví una realidad que se convirtió en tormento. Una vida que se resumió en sobrevivir. Una muerte que se convirtió en lenta.
Y aunque se que a ti esto te venía grande, que era demasiado arroz para tan poco pollo, aun sigo esperando que me escribas. Que me des una explicación de mis derrotas. Que cuentes como las lágrimas se deslizan una tras una por mis mejillas o que tu mano me ponga ese mechón de pelo rebelde detrás de la oreja. En definitiva que todo vuelva a empezar.
Pero "los sueños sueños son" y que razón tenía Calderón de la Barca. De sueños se vive, pero también se muere. En sueños se sustentó mi única vida, que se desmoronó cual castillo de naipes. Pero no te preocupes. Sobreviviremos. Al fin y al cabo solo debemos ser lo que hemos sido hasta ahora. Unos náufragos en la isla perdida de las ilusiones.
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